El concurso no es el final
El concurso de acreedores tiene mala fama, pero bien planteado es una herramienta para ordenar una situación que se ha vuelto inmanejable: protege la empresa frente a las ejecuciones individuales, da orden al pago de las deudas y, en muchos casos, permite salvar la actividad y el empleo.
Las salidas posibles
Convenio con los acreedores
Un acuerdo de pago, con quitas y esperas, que permite a la empresa seguir funcionando si es viable.
Venta de la unidad productiva
La venta del negocio en funcionamiento a un tercero, con sus activos, sus contratos y, normalmente, parte de la plantilla. En ocasiones, la oferta de compra puede presentarse junto con la propia solicitud de concurso, lo que acelera mucho el proceso y protege el valor del negocio.
Liquidación ordenada
Cuando no hay viabilidad, la liquidación ordenada permite cerrar con garantías, pagar a los acreedores según el orden legal y dejar constancia de que el administrador actuó correctamente.
Procedimiento especial para microempresas
Desde la reforma de 2022, las microempresas cuentan con un procedimiento específico, más ágil y con menos costes, que se tramita en gran parte de forma telemática.
Mi experiencia en procedimientos concursales
He participado en la gestión técnica de más de quince procedimientos concursales, en colaboración con despachos de administración concursal, en juzgados de Barcelona, Huesca, Gijón, Mérida y Donostia: concursos ordinarios y abreviados, concursos de grupo, procedimientos de microempresa y ventas de unidad productiva en sectores como la hostelería, la industria, la tecnología o la alimentación.
Qué aporto
- Preparación económica de la solicitud: inventario de bienes y derechos, relación de acreedores, memoria económica y estados financieros.
- Plan de viabilidad o propuesta de convenio, si la empresa puede continuar.
- Valoración de la unidad productiva y apoyo en su proceso de venta.
- Coordinación técnica con el abogado y con la administración concursal durante el procedimiento.
Esta página ofrece información general y no sustituye el análisis de cada caso. La estrategia y la tramitación jurídica corresponden a un abogado; mi papel es el análisis y la documentación económica, en coordinación con él.